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Terra
La Coctelera

Ausencia...

 

Y me moriré pensándote, amándote, extrañándote

y no se me ocurren con que mas "otes"

tendré que vivir  al vivir tu ausencia,

una ausencia obligada,

obligada por por la amnesia que contraigo

 cada vez que estoy contigo...

te pienso y dejo de ser yo;

te beso y me diluyo en esa boca de almibar;

te siento y me desarmo en minúsculos átomos

de placer que explotan desde mis entrañas;

te escucho y me desdibujo,

queda un pobre borrador de mis pensamientos;

mi esencia desaparece y puedo contemplar desde

lejos a una extraña que se estremece entre tus brazos

puedo ver sus ojos, mis ojos,

casi vacios de mi, sólo puedo ver como los llenas tú,

me contemplan desde su anunciada muerte

y me hacen temblar,

tiemblo al ver el inmenso vacío en que me vas dejando

y la voraz nada que me rodea y deslumbra

cada vez que te acercas a esa extraña

que soy yo y que cada día me es difícil reconocer,

por eso. mi sentencia es vivir sin ti,

y vivir tu ausencia será vivir mi presencia,

una presencia olvidada

una hoja en blanco

un oscuro camino

pero iluminado por luciérnagas

de verde esperanza...

 

 

 

 

el miedo...

Esa sensación que me hace perder la noción de la realidad, ese temblor en las rodillas y esas nauseas que atenazan mi estómago cada vez qu algo nuevo aparece y no sé que hacer con ello, ese ¡oh cazador!, es el miedo que pasa... lo malo es que no lo dejo pasar y me engancho con él y me arrastra hasta lo mas profundo de mi terror y me impide avanzar.

Y es ese miedo a no saber que hacer , a no tener la respuesta correcta, el sentirme incapaz de hacerlo bien, es el que me hace lentamente perder parte de lo que soy tratando de alcanzar algo que no puedo ser. Es un sueño barato ese de querer estar bien en todo loque se hace o se dice, es una pretensión vana la de pensar que por no ver aquello que me atemoiza desaparcerá, como si cubrirme la cabeza y cerrar los ojos me hicieran invunerable...

Ya debo dejar de creer que algo saldrá de la puerta del armario, me armaré de valor y me sentaré con una hoja en blanco y un lápiz de cera para dibujarlo y exorcisar su presencia, igual que el hombre primitivo en las cavernas dibujó el alma de aquello que admiraba o temía para poseerlo, así yo, dibujaré mis temores escondidos dentro del alrmario y bajo la cama y saldré a enfrentar la vida sin la máscara que me otorgó el miedo, esa suave sombra que se desliza tras de mi, una sombra vigilante que susurra claramente lo difícil que es, lo terrible que será, todos los hubieras posibles que lentamente veo materializarse...

pero basta, he de dejar de sentir la boca seca cada vez que no sé cual es la respuesta, he de abandonar el temblor de las piernas cada vez que no entiendo y debo preguntar otra vez... ya basta, ya es tiempo de avanzar y dejar atrás esas pesadas cargas de la apariencia.

La Canción del Pequeño Cazador

Antes que Mor, el pavo real, bata sus alas,
antes que el pueblo de los monos grite,
antes que Chil, el milano, se arroje hendiendo
el inmenso y adormido espacio;
al trav
és de la Selva vuela un susurro,
y una sombra, suavemente, huye.
¡Es el miedo, ¡oh cazador!, el miedo
que cruza por la selva!
Una sombra que vigila deslizase por los claros del bosque,
poco a poco, y a ratos se para. El murmullo, entonces,
blando y lento se extiende;
se extiende, y sudores de angustia
bañan, entonces, nuestra frente.
¡Es el miedo, ¡oh cazador!, el miedo
que cruza por la selva!
Antes que la luna escale la montaña,
antes que las rocas se adornen con festón de luz;
cuando los hondos y húmedos senderos están sombríos,
llega a tu espalda, cazador, un soplo
que vuela al través de la noche...
¡Es el miedo, ¡oh cazador!, el miedo
que cruza por la selva!.
¡Arrodíllate y prepara bien el arco!
¡Lanza ya la flecha penetrante!
Tu lanza hunde en la tiniebla;
hazlo, aunque muda de ti se burle.
Pero tus manos débiles y flojas están,
y aun de tu rostro huyó la sangre...
¡Es el miedo, ¡oh cazador!, el miedo
que cruza por la selva!
Cuando la tempestad corre por el aire,
y el pino herido cae en los montes;
cuando la lluvia que nos azota el rostro
y nuestros ojos ciega, desciende de los cielos,
al través de todo el estruendo, más potente
que ninguna otra, una voz ruge...
¡Es el miedo, ¡oh cazador!, el miedo
que cruza por la selva!
Los cauces llenos están hasta desbordar;
las peñas desprendidas se derrumban;
en las plantas, a la luz del relámpago,
hasta el último nerviecillo puede verse;
pero seca y cerrada está tu garganta,
y tu corazón en el costado golpea con fuerza...

R. Kipling, El libro del a tierras vírgenes.

Concentrarse o no concentrarse, esa es la cuestión

¿Por qué no puedo concentrarme? cada vez que intento hacer algo por más trivial que parezca, no puedo hacerlo, justo en ese momento, inoportuna y ajena, aparece...  con los ojos chispeantes y  una brillante sonrisa,llega la inspiración , cargada de dudas y de una imperiosa necesidad de escribir, de hilvanar esos hermosos símbolos negros que se entrelazan y forman cadenas que llamamos palabras y a su vez las palabras se encadenan formando frases que son el reflejo en blanco y negro de lo que pasa por nuestra cabeza o lo que hace palpitar o detiene el corazón... y eso de blanco y negro solo es el elegante traje de etiqueta con que se visten nuestras más coloridas ideas y sentimientos.

Cuando aprendes a descifrar la manera en que esa filigrana esta relacionada con el corazón, con las ideas y con todo lo que te rodea, no puedes menos que enamorarte y tratar de aprender ese arte que pareciera labor de alquimistas: cada palabra debe colocarse en su justo lugar, en la justa medida, bajo las circusntancias adecuadas para poder ayudar a vislumbrar que sucede en ese ser que las usa para expresarse...y auqnue no siempre se tiene éxito, el mapa esta bosquejado, ya existe un camino semitrazado que despierta tu curiosidad por saber hacia donde te llevará....

Las señales...

De acuerdo al diccionario de la rae, una señal es un indicio o muestra inmaterial de algo, los indicios pues conducen a ese algo más grande, y cada indicio es un escalón que lleva a ese "algo" y que llamaré origen y que por tanto, debe ser interpretado de manera adecuada para poder preveer que es lo que vamos a encontrar al final de esa escalera cuyos peldaños sn los indicios.

No siempre es sencillo apreciar hacia donde nos conduce ese reguero de migajas que el destino nos ofrece pero que no sabemos interpretar, vemos las señales pero no sabemos leerlas y no entendemos qué representan todos esos signos engarzados unos con otros, un indecifrable código sin piedra roseta a la vista: una flor de lis blanca brillando en medio del abrasador cemento, un avión dejando su estela en el azul inmenso dle cielo, un reloj roto sobre la mesa, un gato durmiendo sobre el regazo, la luna seguida por un billante chacal, una cabeza de dragón que mira desde el infinito y vacío negro de sus ojos de cartón, una piedra verde perdida y hallada sin buscarla... todos estos elementos ocupan un lugar en el rompecabezas del universo  siguiendo una línea predeterminada que no podemos apreciar pero que tal vez es parte del misterio no ver el mapa completo... un día de descanso extra, un doloroso golpe en la espinilla, un par de ojos verdes inmensos y profundos, un hermano angustiado pero divertido, un curso cancelado, una obra de teatro pendiente, un viaje pospuesto, una trilogía de pelícuals medianamente aceptable, un anillo de plata colgando al cuello, un calidoscopio de luces de colores que se entremezclan y que no permiten ver con claridad las figuras originales y te emboban con las combinaciones que son fantásticas pero irreales...

 

...uno noche extrañamente oscura y estrellada, unvendaval fuera de temporada, refrescos, una niña morena de ojos negros, dos ausencias... ¿qué significa todo este mundo de escalones? ¿existe una manera más sencilla de entender por qué estoy recorriendolos sin saber que encontraré? ¿podré hallar la piedra roseta para descifrar el mensaje? ¿qué significan todos estos fragmentos?...

Reflexiones de microbús 3.

Otra vez giran los engranes de mi cabecita y, tras una ligera ausencia de escritos, retomo este fascinante vicio de expresarme a través de engarzar símbolos que en un papel serían de tinta y que en este medio son de luz.   No se ha modificado mi debilidad por ponerme a pensar cada vez que gozo del privilegio de un chofer y que debo decir  es muy frecuente, especificamente a diario.  Todos los días disfruto de ser transportada por el sistema público que ofrece enormes posibilidades de diversión incluidas en la cuota reglamentaria... estos días me han venido a la mente algunas cosas relacionadas al asombro, cada pieza de este ajedrez gigante que se juega a diario en las calles de cualquier ciudad, deja por un instante su condición de "objeto" y se transforma en algo mágico y único cuando alguien deposita algo más que una  mirada superficial sobre ella:  cada vez que los ojos iluminan un objeto o una persona y cortan la niebla de la rutina, "la cosa" obsevada recupera su esencia y adquiere luminosidad propia, por un instante brilla y se destaca, deja su naturaleza urbana, inanimada y gris y recupera su papel original en el universo: asombrarnos.  Asombrarnos es una de las cosas más inceíbles que nos suceden, los niños son más hábiles en esa tarea de asombrarse, abren sus ojos y sus bocas emiten sin pudor un delicado ¡ahh! que rompe el cerrojo del misterio  y les regala la fugaz felicidad del descubrimiento... un niño aprecia con gran sentido lo que es maravilloso y sorprendente, descubre el sencillo pero fascinante secreto de lo nuevo y lo atesora, lentamente se va olvidando esa sensación y cuando, de vez en cuando, se alinena los planetas correctamente, un adulto desempolva esa mirada y su boca deja escapar el más infantil ¡ahh! que lo reconcilia con el universo y con el propósito de todo lo que lo forma, asombrarnos... asombrarnos de la flor diminuta que emerge en medio de las grietas de la banqueta y que descubrimos por haber dejado caer torpemente unas monedas; asombrarnos de las forma en que la nubes cargadas de lluvia nos pisan los talones y provocan un doble arcoiris que enmarca nuestra carrera; asombarnos al ver el maravilloso color de los ojos de nuestro vecino de asiento; asombrarnos ante el delicado baile que realiza una abeja al acercarse a beber en los charcos que dejó la lluvia de media tarde; simplemente asombrarnos...

Un saludo y un agradecimiento a todos los comentarios que han hecho a mi escrito de hace tres años "las traicioneras mariposas en el estómago".  Gracias especialmente a Francisco por su comentario y esperando que no sea muy tarde la respuesta. 

Esas oportunidades que se van...

¿Qué les pasa a las oportunidades cuando desaprecen? ¿que les pasa a esos momentos que dejamos que se nos escurran de las manos y nos dejan un enorme vacío en el alma? ¿que le pasa a esas doradas y aladas oportunidades cuando las dejamso pasar de largo? si alguién ha visto a una de ellas, caminando cabizbaja, perdido ya el dorado matiz del momento que pudo ser, derramando grises lágrimas y dejando escapar delicados suspiros, no la interrumpa, su tiempo ha pasado y se desvanecerá en el eter como polvo dorado y nada quedará solo el amargo remordimiento del pudo ser...

Literalmente queda lo que el viento se llevó, solo cenizas y hubieras esparcidos sobre un árido campo de posibilidades muertas, no escoginmos el camino, simplemente el camino nos aplastó y marchitó la posibilidad, la brillante oportunidad disfrazada de elección se desvaneció y nos contempla tristemente mientras se desvanece...

¿no es triste no aprender de los errores del ayer? ¿no es triste no cumplir las promesas de vivir intensmaente y hasta el límite? ¿no es triste descubrirme cobarde ante la decisión? No solo es triste, es decepcionante mirarse al espejo después de que permitimos que la oportunidad se desvaneciera en el eter, mejor dicho, en el limbo del hubiera, marchitándose toda posibilidad de elección, marchitándonos tambien nosotros un poco por dentro...
Solo me queda bajar al cabeza, derramar una lágrima y ofrendar una flor por esa dorada víctima de mi negligencia

Las traicioneras mariposas en el estómago

Deliciosa y mortífera sensación que experimentamos ante lo desconocido, esa sensación de caer mientras se esta subiendo a lo más alto, dualidad extraña que nos atormenta y al mismo tiempo nos brinda un placentero estado que no quisieramos que terminara.
Para mi, el mirarlo desata esos desbocados caballos que van emparejados pero tiran en sentidos opuestos, placer y dolor, eros y tanatos, ying y yang, el equilibrio que debe romperse para atreverse y lograr avanzar un nivel más en nuestro camino hacia el nirvana o bien, equilibrio que se mantiene y en un instante nos precipita hacia el oscuro abismo de la mediocridad y el conformismo.
Mirarlo a él, descubrir que su mirada me reconoce y sus labios dibujan una sugerente sonrisa, abre la puerta a mis mariposas, que, pacientemente entrenadas en la ecuanimidad y la indiferencia, olvidan todo lo aprendido y surgen desbocadas sin ningún recato a revolotear en mis entrañas provocando que todo mi aplomo se derrumbe y solo pueda esbozar una forzada sonrisa y a balbucear un acartonado ¡que tal!
¿divertido? ahora que lo repienso si, pero en ese momento es el mayor martirio que existe y me hace pensar que nunca podré atreverme a provocar que me dirija algo más que uan dulce mirada o un comprometido saludo...¿será posible que años de evolución y desarrollo se vean apabullados por el más antiquísimo nerviosismo? ¿será posible que no pueda vencer ese terrible revoloteo de mis entrañas y lograr algo másque un desabrido como estás? Años de liberalismo, años de lucha ante la desigualdad, años y más años de evolución destruidos por una bandada de mariposas desbocadas que corroen mis entrañas cuando lo veo sonreirme...

Reflexiones de microbús (2)

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Explicada ya la forma en que acostumbro transladarme a mi centro laboral procedo hoy a hablar de lo que cruza por mi cabecita loca cada vez que consigo ubicara mi trasero en un "asiento" y equilibrarme física y mentalmente... hoy, hoy, hoy encontré la forma de expresar como surgen las 1001 complicaciones al transmitir una idea simple y sencillita de un ser humano a otro. Empezamos:
Sujeto 1, se le ocurre que ha estado un poco lejos de su amigo del alma, sujeto 2 y, decide expresarle lo mucho que lo aprecia y le manda un simple e inocente mensajito por cel que dice así: "SUJETO 2, TQM, GRACIAS POR SER COMO ERES" Y... ¿qué sucede cuando sujeto 1 lee el mensaje? Empieza una paranoica reacción de magnitudes inimaginables:
sujeto 1 empieza a recordar si existe alguna deuda que no haya pagado y que sutilmente le están recordando que ya es hora, que sujeto 2 ya "salió del closet" y descubrió que quiere ser algo más que su alma gemela, que sujeto 2 está preparando el camino para un futuro y doloroso "sablazo" sin "v" de vuelta, Que él, sujeto 1, tiene una enfermedad incurable y que sujeto 2 yaconoce y no sabe como decirle, que sujeto 2 es "el sancho" que tantos dolores de cabeza le a provocado por el peso de tan magnífica cornamente, qué.... ¿es necesario dar mas ejemplos?,¿es tan complicado aceptar que alguién nos aprecia sin desconfiar? ¿es necesario quebrarnos la cabeza buscando conspiraciones o "complo's"? ¿se justifica esa creciente desconfianza alegando que son los tiempos actuales? es gracioso y al mísmo tiempo trágico ir descubriendo poco a poco como se han modificado nuestros niveles de confianza con el tiempo...ya no creeemos en "el desinterés" en el dar por el gusto de dar, hoy estamos sumergidos en el intercambio equilibrado de me das, te doy y si no me das, no te doy ¿eh? ¿acaso crees que me voy a quedar "milando" como el chinito?no, no, no... bueno, es tiempo de pegarme al timbre para hacer notar quequiero descender de la "unidad"...nos vemos

pienso, luego existo
Descartes