Las traicioneras mariposas en el estómago

Deliciosa y mortífera sensación que experimentamos ante lo desconocido, esa sensación de caer mientras se esta subiendo a lo más alto, dualidad extraña que nos atormenta y al mismo tiempo nos brinda un placentero estado que no quisieramos que terminara.
Para mi, el mirarlo desata esos desbocados caballos que van emparejados pero tiran en sentidos opuestos, placer y dolor, eros y tanatos, ying y yang, el equilibrio que debe romperse para atreverse y lograr avanzar un nivel más en nuestro camino hacia el nirvana o bien, equilibrio que se mantiene y en un instante nos precipita hacia el oscuro abismo de la mediocridad y el conformismo.
Mirarlo a él, descubrir que su mirada me reconoce y sus labios dibujan una sugerente sonrisa, abre la puerta a mis mariposas, que, pacientemente entrenadas en la ecuanimidad y la indiferencia, olvidan todo lo aprendido y surgen desbocadas sin ningún recato a revolotear en mis entrañas provocando que todo mi aplomo se derrumbe y solo pueda esbozar una forzada sonrisa y a balbucear un acartonado ¡que tal!
¿divertido? ahora que lo repienso si, pero en ese momento es el mayor martirio que existe y me hace pensar que nunca podré atreverme a provocar que me dirija algo más que uan dulce mirada o un comprometido saludo...¿será posible que años de evolución y desarrollo se vean apabullados por el más antiquísimo nerviosismo? ¿será posible que no pueda vencer ese terrible revoloteo de mis entrañas y lograr algo másque un desabrido como estás? Años de liberalismo, años de lucha ante la desigualdad, años y más años de evolución destruidos por una bandada de mariposas desbocadas que corroen mis entrañas cuando lo veo sonreirme...

Matamuros dijo
Y si a el le pasa lo mismo cuando te ve ?
9 Diciembre 2006 | 11:30 PM